martes, 5 de octubre de 2010

El nacimiento de la Unión de Naciones Suramericanas

De: Encuentro Humboldt
 

El nacimiento de la Unión de Naciones Suramericanas.

 

Prof. Javier Luchetti.

Abstract.

 

En diciembre de 2004 en la ciudad de Cusco, Perú, en el marco de la III Cumbre Presidencial Sudamericana, los presidentes de los países sudamericanos conformaron la Comunidad Sudamericana de Naciones (CSN), en base a una identidad marcada por la democracia, la solidaridad, los derechos humanos, la libertad, la justicia social, el respeto a la integridad territorial, a la diversidad, la no discriminación y la afirmación de su autonomía, la igualdad soberana de los Estados y la solución pacífica de controversias. En la I Reunión de Jefes de Estado de la Comunidad Sudamericana de Naciones, concretada en Brasilia en 2005, los presidentes deciden acelerar el proceso de ejecución de proyectos en el área de infraestructura de transportes y de comunicaciones dentro del marco de la integración suramericana. Posteriormente en la Cumbre de Cochabamba, Bolivia, en el 2006, continuaron con la idea de la Comunidad Sudamericana de Naciones como un espacio integrado en lo político, social, cultural, económico, financiero, ambiental y en la infraestructura.

En abril de 2007, en la isla Margarita (Venezuela) dentro del marco de la Cumbre sobre la Integración Energética, la CSN cambió de nombre por el de Unión de Naciones Suramericanas, UNASUR. La Unión de Naciones Suramericanas es la continuación de la Comunidad Sudamericana de Naciones, pero el nombre se cambió en pleno desarrollo de la Cumbre de la isla Margarita. Justamente, el objetivo de este trabajo se relaciona con el análisis de lo acontecido posteriormente, es decir, lo inherente al nuevo Tratado Constitutivo de la Unión de Naciones Suramericanas, los diversos artículos que lo componen, destacando la importancia que le otorgan los países miembros a la UNASUR para que se constituya en un encuentro de naciones que pretenda acordar diversas iniciativas políticas, económicas, sociales, ambientales, culturales y de infraestructura, dentro del contexto democrático regional.

 

 

 

The birth of the Union of South American Nations.

Prof. Javier Luchetti.

Abstract.

In December 2004 in Cusco, Peru, in the framework of the Third South American Presidential Summit, the presidents of South American countries formed the South American Community of Nations (CSN), based on an identity marked by democracy, solidarity, human rights, freedom, social justice, respect for the territorial integrity, diversity, non-discrimination and the affirmation of their independence, sovereign equality of States and peaceful settlement of disputes. At the First Meeting of Heads of State of the South American Community of Nations, as expressed in Brasilia in 2005, the presidents decided to accelerate the process of implementing projects in the area of transport infrastructure and communications within the framework of South American integration. Summit later in Cochabamba, Bolivia, in 2006, continued with the idea of the South American Community of Nations as an integrated political, social, cultural, economic, financial, environmental and infrastructure.

In April 2007, on Margarita Island (Venezuela) within the framework of the Summit on Energy Integration, the CSN was renamed the Union of South American Nations, UNASUR. The Union of South American Nations is the continuation of the South American Community of Nations, but the name was changed in the middle of the summit on Margarita Island. Precisely, the objective of this work relates to the analysis of what happened subsequently, that is, what is inherent in the new Treaty establishing the Union of South American Nations, the various articles that compose it, stressing the importance given to member countries UNASUR to establish itself at a meeting of nations seeking to agree on various policy initiatives, economic, social, environmental, cultural and infrastructure within the regional democratic context.

 

 

 

 

 

El nacimiento de la Unión de Naciones Suramericanas.

 

 

Prof. Javier Luchetti[1].

 

 

Introducción.

En diciembre de 2004 en la ciudad de Cusco, Perú, en el marco de la III Cumbre Presidencial Sudamericana, los presidentes de los países sudamericanos conformaron la Comunidad Sudamericana de Naciones (CSN), en base a una identidad marcada por la democracia, la solidaridad, los derechos humanos, la libertad, la justicia social, el respeto a la integridad territorial, a la diversidad, la no discriminación, la afirmación de su autonomía, la igualdad soberana de los Estados y la solución pacífica de controversias.

Los presidentes buscaban mejorar el nivel de vida de los ciudadanos a través de políticas de crecimiento sostenido de la economía, pero reconociendo que existían asimetrías y que se debía asegurar una mejor distribución del ingreso junto con la inclusión social, la preservación del medio ambiente y el impulso del desarrollo sostenible. Si bien se pretendía crear un espacio sudamericano integrado en la parte económica, política, social, ambiental y de infraestructura, era obvio que esta iniciativa brasileña buscaba en realidad más que nada la integración económica y de infraestructura para poder conseguir más y mejores salidas para sus productos tanto hacia el Océano Atlántico como hacia el Océano Pacífico, pensando en este último caso, principalmente por la presencia de las naciones del sudeste asiático y especialmente del creciente mercado chino[2].

En la I Reunión de Jefes de Estado de la Comunidad Sudamericana de Naciones, concretada en Brasilia en el 2005, los presidentes deciden acelerar el proceso de ejecución de proyectos en el área de infraestructura de transportes y de comunicaciones dentro del marco de la integración suramericana. En este sentido la Iniciativa para la Integración de la Infraestructura Regional Suramericana (IIRSA, nacida en la I Reunión de Presidentes de América del Sur en Brasilia, en el año 2000), y que pretendía el desarrollo y modernización de la infraestructura sudamericana, debía convenir nuevas alternativas de financiamiento innovadoras para poder llevar adelante los propósitos de la integración en materia de transportes, obras públicas y comunicaciones, es decir, se pretendía lograr una mejor conexión entre toda la infraestructura física de la región[3].

En la Declaración Presidencial y Agenda Prioritaria quedaba en claro el objetivo de la CSN: "La esencia de la Comunidad Sudamericana de Naciones es el entendimiento político y la integración económica y social de los pueblos de América del Sur". La integración en teoría, debía ser económica pero también política y social, puesto que los objetivos eran mayores que una simple área de libre comercio, aunque esto último no se olvidaba: "En el campo económico los propósitos de la Comunidad Sudamericana de Naciones incluyen el avance y la consolidación del proceso de convergencia encaminado al establecimiento de una zona de libre comercio sudamericana, con miras a su perfeccionamiento, así como la promoción del crecimiento económico y la reducción de las asimetrías, cuando ello sea posible, mediante la complementación de las economías de los países de América del Sur".

En la misma reunión citaron las áreas de acción prioritarias de la CSN, aunque luego la duración de la misma no haya sido muy larga y haya sufrido modificaciones con la creación de la Unión de Naciones Suramericanas: la integración física, el medio ambiente, la integración energética, los mecanismos financieros sudamericanos, las asimetrías, la promoción de la cohesión social, la inclusión social y la justicia social y las telecomunicaciones[4].

Posteriormente en la Cumbre de Cochabamba, Bolivia, en el año 2006, continuaron con la idea de la Comunidad Sudamericana de Naciones como "un espacio integrado en lo político, social, cultural, económico, financiero, ambiental y en el infraestructura". Allí señalaban que el proceso era ambicioso y flexible con objetivos estratégicos que se podrían conseguir en forma gradual, tales como la integración energética, la superación de las asimetrías, la cooperación económica y social, la integración industrial y productiva, la integración financiera, la ciudadanía sudamericana, la participación ciudadana y la cooperación en materia de defensa. También pretendían crear un Parlamento Sudamericano con sede en la misma ciudad de la cumbre. La siguiente reunión que al final no se realizó, debía concretarse en Cartagena de Indias, Colombia, al año siguiente[5].

En su reemplazo, en abril de 2007, en la isla Margarita (Venezuela) dentro del marco de la Cumbre sobre la Integración Energética, la CSN cambió de nombre. En esa misma reunión, dentro del diálogo político suramericano, acordaron cambiar el nombre al grupo de trabajo conjunto que habían conformado apenas unos años antes. Los asistentes decidieron: "1. Nombrar este esfuerzo integrador de Suramérica, como 'Unión de Naciones Suramericanas' (Unasur). 2. Designar una Secretaría Permanente, que tendrá como sede la ciudad de Quito, República del Ecuador, en el conocido Monumento a la Mitad del Mundo[6].

La Unión de Naciones Suramericanas es la continuación de la Comunidad Sudamericana de Naciones, pero el nombre se cambió en pleno desarrollo de la Cumbre de la Isla Margarita. Justamente, el objetivo de este trabajo se relaciona con el análisis de lo acontecido posteriormente, es decir, lo inherente al nuevo Tratado Constitutivo de la Unión de Naciones Suramericanas, los diversos artículos que lo componen, destacando la importancia que le otorgan los países miembros a la UNASUR para que se constituya en un encuentro de naciones que pretenda acordar diversas iniciativas políticas, económicas, sociales, ambientales, culturales y de infraestructura, dentro del contexto democrático regional.

 

La firma del Tratado Constitutivo de la Unión de Naciones Suramericanas.

Los presidentes de la República de Argentina, República de Bolivia, la República Federativa del Brasil, la República de Colombia, la República de Chile, la República del Ecuador, la República Cooperativa de Guyana, la República del Paraguay, la República del Perú, la República de Suriname, la República Oriental del Uruguay y la República Bolivariana de Venezuela, estimulados por él éxito de las reuniones previas realizadas en Cusco, Perú, en el año 2004, en Brasilia, capital de Brasil, en septiembre de 2005 y en Cochabamba, Bolivia, en diciembre de 2006, y respaldados por una historia en común de las naciones que "han luchado por la emancipación y la unidad suramericana, honrando el pensamiento de quienes forjaron nuestra independencia y libertad a favor de esa unión y la construcción de un futuro común", resolvieron firmar el Tratado Constitutivo de la Unión de Naciones Suramericanas[7].

La Unión de Naciones Suramericanas presenta una población de 383 millones de habitantes, con exportaciones de más de 453 mil millones de dólares, e importaciones por 337 mil millones de dólares en el año 2007. Los países reunidos afirmaron que este nuevo esquema de integración "y la unión suramericanas son necesarias para avanzar en el desarrollo sostenible y el bienestar de nuestros pueblos, así como para contribuir a resolver los problemas que aún afectan a la región, como son la pobreza, la exclusión y la desigualdad social persistentes"[8]. Este nuevo intento de integración suramericana estaba marcado por la defensa del multilateralismo en el marco de las relaciones políticas y económicas internacionales. Se buscaba democratizar la toma de decisiones a nivel mundial, en un contexto en que los Estados Unidos, especialmente después de los atentados del 2001 en su propio territorio.

Se pretendía un mundo con toma de decisiones más justas, equitativas dentro de un marco multipolar, y no unipolar como se había venido produciendo en la primera década del nuevo milenio, en donde Estados Unidos hacía y deshacía a su antojo. Se procuraba llevar la voz suramericana en el ámbito internacional mostrando una sola voz que denotara su unidad. Los estados debían ser considerados iguales, no como venía ocurriendo hasta el momento en que los acontecimientos mundiales eran estimados como hechos irrevocables que no podían ser cambiados debido a que estaban consumados por las grandes potencias, especialmente Estados Unidos.

Los principios rectores de la UNASUR son los siguientes: "irrestricto respeto a la soberanía, integridad e inviolabilidad territorial de los Estados; autodeterminación de los pueblos; solidaridad; cooperación; paz; democracia; participación ciudadana y pluralismo; derechos humanos universales, indivisibles e interdependientes; reducción de las asimetrías y armonía con la naturaleza para un desarrollo sostenible"[9].

Claro está que el principal país beneficiado por la unión de este bloque continental sería Brasil, puesto que sus necesidades regionales se relacionaban con su proyección internacional que ha sido construida desde hace más de un siglo: "Para la construcción de la identidad internacional de Brasil contribuyó mucho la acción continua en el tiempo y cualitativa en la materia del Ministro de Relaciones Exteriores, que logró afirmarse, a lo largo de la historia brasileña, como una institución permanente de la nación y apta para representar sus intereses por estar dotado de autoridad y de memoria. La conciencia de la memoria de una tradición diplomática –la existencia de los antecedentes en el lenguaje burocrático- confiere a la política exterior brasileña la coherencia que deriva de la amalgama de las líneas de continuidad con las de innovación, en una 'obra abierta' orientada hacia la construcción del futuro por medio de la afirmación de la identidad internacional del país"[10].

UNASUR no pretendía eliminar otras alternativas de integración como la Comunidad Andina, el Mercado Común del Sur o la Alternativa Bolivariana para las Américas, patrocinada por el presidente venezolano Hugo Chávez. Por el contrario junto con el acercamiento a países que se encontraban fuera de estas órbitas de integración como Chile, Guyana y Suriname, se pretendía usar sus conocimientos y experiencias para enriquecer el nuevo intento. El nuevo intento integracionista no debía realizarse en forma rápida y vertiginosa, sino que por el contrario debía "ser flexible y gradual en su implementación, asegurando que cada Estado adquiera los compromisos según su realidad"[11].

Sin embargo, no hay que negar la realidad. El Mercosur tal cual está no se encuentra funcionando como es debido, si bien ya es una 'marca registrada', y UNASUR todavía no se ha asentado, ni siquiera entre la ciudadanía. La pregunta que se puede realizar es ¿si no funcionan los mecanismos económicos y políticos del Mercosur, como se pretende que efectivamente se desempeñe la UNASUR?. Además, las restricciones financieras también son un obstáculo para concretar las ambiciosas metas económicas y sociales del nuevo mecanismo de integración. Aunque la región cuenta con grandes yacimientos de minerales, reservas de petróleo, gas, agua, junto con materias primas exportadas en gran medida, para convertirse en una de las mayores áreas desarrolladas del mundo, todavía le falta mucho, desde coordinación política, hasta recursos financieros  pasando por inversiones en una infraestructura obsoleta o ausente.

La nueva organización presentaba como objetivo "construir, de manera participativa y consensuada, un espacio de integración y unión en lo cultural, social, económico y político entre sus pueblos, otorgando prioridad al diálogo político, las políticas sociales, la educación, la energía, la infraestructura, el financiamiento y el medio ambiente, entre otros, con miras a eliminar la desigualdad socioeconómica, lograr la inclusión social y la participación ciudadana, fortalecer la democracia y reducir las asimetrías en el marco del fortalecimiento de la soberanía e independencia de los Estados"[12].

Es decir, al margen de los logros económicos que se pretenden conseguir, también se está buscando acrecentar los índices de desarrollo humano en la región, para mejorar las condiciones de vida de amplios sectores de la población. Además, se pretende alcanzar el afianzamiento democrático, dentro de un marco de consolidación de la soberanía y la independencia de los estados. La cooperación en diversos ámbitos entre los países constituye un desafío, aunque también una oportunidad de alcance económico y político. El Tratado Constitutivo de UNASUR debe ser ratificado por lo menos por nueve países para entrar en vigencia, y hasta el momento los países que lo han hecho son Bolivia, Ecuador, Guyana, Perú y Venezuela. El Tratado presenta los siguientes objetivos específicos:

"a. El fortalecimiento del diálogo político entre los Estados Miembros que asegure un espacio de concertación para reforzar la integración suramericana y la participación de UNASUR en el escenario internacional;

b. El desarrollo social y humano con equidad e inclusión para erradicar la pobreza y superar las desigualdades en la región;

c. La erradicación del analfabetismo, el acceso universal a una educación de calidad y el reconocimiento regional de estudios y títulos;

d. La integración energética para el aprovechamiento integral, sostenible y solidario de los recursos de la región;

e. El desarrollo de una infraestructura para la interconexión de la región y entre nuestros pueblos de acuerdo a criterios de desarrollo social y económico sustentables;

f. La integración financiera mediante la adopción de mecanismos compatibles con las políticas económicas y fiscales de los Estados Miembros;

g. La protección de la biodiversidad, los recursos hídricos y los ecosistemas, así como la cooperación en la prevención de las catástrofes y en la lucha contra las causas y los efectos del cambio climático;

h. El desarrollo de mecanismos concretos y efectivos para la superación de las asimetrías, logrando así una integración equitativa;

i. La consolidación de una identidad suramericana a través del reconocimiento progresivo de derechos a los nacionales de un Estado Miembro residentes en cualquiera de los otros Estados Miembros, con el fin de alcanzar una ciudadanía suramericana;

j. El acceso universal a la seguridad social y a los servicios de salud;

k. La cooperación en materia de migración, con un enfoque integral, bajo el respeto irrestricto de los derechos humanos y laborales para la regularización migratoria y la armonización de políticas;

l. La cooperación económica y comercial para lograr el avance y la consolidación de un proceso innovador, dinámico, transparente, equitativo y equilibrado, que contemple un acceso efectivo, promoviendo el crecimiento y el desarrollo económico que supere asimetrías mediante la complementación de las economías de los países de América del Sur, así como la promoción del bienestar de todos los sectores de la población y la reducción de la pobreza;

m. La integración industrial y productiva, con especial atención en las pequeñas y medianas empresas, las cooperativas, las redes y otras formas de organización productiva;

n. La definición e implementación de políticas y proyectos comunes o complementarios de investigación, innovación, transferencia y producción tecnológica, con miras a incrementar la capacidad, la sustentabilidad y el desarrollo científico y tecnológico propios;

o. La promoción de la diversidad cultural y de las expresiones de la memoria y de los conocimientos y saberes de los pueblos de la región, para el fortalecimiento de sus identidades;

p. La participación ciudadana a través de mecanismos de interacción y diálogo entre UNASUR y los diversos actores sociales en la formulación de políticas de integración suramericana;

q. La coordinación entre los organismos especializados de los Estados Miembros, teniendo en cuenta las normas internacionales, para fortalecer la lucha contra el terrorismo, la corrupción, el problema mundial de las drogas, la trata de personas, el tráfico de armas pequeñas y ligeras, el crimen organizado transnacional y otras amenazas, así como para el desarme, la no proliferación de armas nucleares y de destrucción masiva, y el desminado;

r. La promoción de la cooperación entre las autoridades judiciales de los Estados Miembros de UNASUR;

s. El intercambio de información y de experiencias en materia de defensa;

t. La cooperación para el fortalecimiento de la seguridad ciudadana, y;

u. La cooperación sectorial como un mecanismo de profundización de la integración suramericana, mediante el intercambio de información, experiencias y capacitación"[13].

El nuevo intento integracionista exterioriza un novel impulso a la idea de la integración desde varios puntos de vista. Tanto la defensa y el fortalecimiento de la democracia como modo de vida y estilo de gobierno, junto con el desarrollo económico dentro de un marco de mayor equidad social y redistribución del ingreso, son aspectos apreciables que ambicionan llevar adelante los países de UNASUR. Su firme compromiso con la democracia, la paz, la protección del medio ambiente y la integración energética y de infraestructura, deberían permitir la conformación de una sociedad suramericana estratégicamente unida para enfrentar los desafíos que impone la agenda internacional del siglo XXI.

Las políticas llevadas adelante por UNASUR deben ser compatibles con las políticas internas de los diferentes países, para que de esta manera se pueda acrecentar el desarrollo tecnológico, la productividad y la competitividad suramericana en el ámbito internacional. Para ello es imprescindible la colaboración, cooperación y coordinación política entre los distintos órganos de UNASUR: sin un diálogo político fluido, no se puede esperar soluciones prontas a los graves problemas que padecen las sociedades suramericanas. Los órganos de la UNASUR son el Consejo de Jefas y Jefes de Estado y de Gobierno, el Consejo de Ministras y Ministros de Relaciones Exteriores, el Consejo de Delegadas y Delegados y la Secretaría General. La presidencia pro témpore será ejercida por cada uno de los estados miembros en orden alfabético por períodos anuales.

El Consejo de Jefas y Jefes de Estado, establece lineamientos políticos, planes de acción, programas y proyectos para el proceso de integración suramericana, convoca a reuniones ministeriales sectoriales, crea consejos y, adopta los lineamientos políticos que se desenvolverán con terceros países. El Consejo de Ministras y Ministros de Relaciones Exteriores adopta resoluciones para implementar las decisiones del Consejo de Jefas y Jefes de Estado, propone proyectos de decisiones, coordina posiciones en temas de integración suramericana, amplifica y entabla el diálogo político y la concertación sobre temas de interés regional e internacional, aprueba el presupuesto anual de UNASUR y el financiamiento de las iniciativas comunes y resoluciones de carácter institucional, creando además, grupos de trabajo.

El Consejo de Delegadas y Delegados (conformado por una o un representante acreditado por cada estado miembro) prepara las reuniones de las Ministras y Ministros de Relaciones Exteriores, elabora proyectos de decisiones, resoluciones y reglamentos, conforma y coordina los grupos de trabajo, coordina las iniciativas de UNASUR con otros procesos de integración regional, se encarga del seguimiento de los espacios de diálogo político sobre temas regionales e internacionales, impulsa espacios de diálogo que auspicien la participación ciudadana en el proceso de integración suramericana, y propone al Consejo de Ministras y Ministros de Relaciones Exteriores el proyecto de presupuesto anual[14].

UNASUR cuenta con una Secretaría General con sede en Quito, capital de Ecuador, que presenta las siguientes atribuciones:

"a) apoyar al Consejo de Jefas y Jefes de Estado y de Gobierno, al Consejo de Ministras y Ministros de Relaciones Exteriores, al Consejo de Delegadas y Delegados y a la Presidencia Pro Tempore, en el cumplimiento de sus funciones;

b) proponer iniciativas y efectuar el seguimiento a las directrices de los órganos de UNASUR;

c) participar con derecho a voz y ejercer la función de la secretaría en las reuniones de los órganos de UNASUR;

d) preparar y presentar la Memoria Anual y los informes respectivos a los órganos correspondientes de UNASUR;

e) servir como depositaria de los Acuerdos en ámbito de UNASUR y disponer su publicación correspondiente;

f) preparar el proyecto de presupuesto anual para la consideración del Consejo de Delegadas y Delegados y adoptar las medidas necesarias para su buena gestión y ejecución;

g) preparar los proyectos de Reglamento para el funcionamiento de la Secretaría General, y someterlos a la consideración y aprobación de los órganos correspondientes;

h) coordinar con otras entidades de integración y cooperación de América Latina y el Caribe para el desarrollo de las actividades que le encomienden los órganos de UNASUR;

i) celebrar, de acuerdo con los reglamentos, todos los actos jurídicos necesarios para la buena administración y gestión de la Secretaría General"[15].

La Cumbre de Brasilia se añadió a la lista de cumbres sudamericanas que formaron parte del proceso de integración y en la misma participaron Argentina, Brasil, Paraguay, Uruguay, Bolivia, Chile, Perú, Ecuador, Colombia, Venezuela, Guyana y Suriname. No todas fueron buenas noticias en esta cumbre, ya que el Secretario General de la nueva organización, el ex presidente ecuatoriano Rodrigo Borja, presentó su renuncia al cargo, porque sostuvo que tenía discrepancias políticas con la mayor parte de los presidentes. El ex Secretario General consideraba que los dos bloques regionales, el Mercosur y la CAN, estaban agotados y que la nueva organización debía incluirlos, además, sentía que los presidentes acaparaban todo el poder, dejando muy poco margen para la secretaría general, haciendo que la UNASUR fuese un foro de discusión política del cual ya existían varios.

Finalmente dos años después, en la reunión de Los Cardales, provincia de Buenos Aires, el 4 de mayo de 2010, fue designado Néstor Kirchner como Secretario General de la UNASUR. El ex presidente argentino juró ante el presidente de Ecuador, Rafael Correa quien se desempeña como titular Pro Témpore de UNASUR. A la reunión asistieron los presidentes de Argentina, Brasil, Uruguay, Ecuador, Paraguay, Chile, Bolivia y Venezuela, mientras que también lo hicieron los cancilleres de Perú, Colombia, Guyana y Suriname.

Las expectativas estaban centradas en la actitud de Uruguay, puesto que ya en el 2008 se lo había propuesto a Kirchner como Secretario, pero había sido vetado por el entonces presidente de Uruguay, Tabaré Vázquez, aunque tampoco Perú y Colombia estaban muy de acuerdo. Las diferencias se producían con Uruguay debido a la instalación de la pastera Botnia, sobre el río Uruguay, lo que provocó el corte del puente Gualeguaychú-Fray Bentos aún mantenido por parte de los entrerrianos. De hecho, integrantes de la Asamblea Ciudadana Ambiental de Gualeguaychú no pudieron pasar en Zárate, cuando se dirigían hacia Los Cardales, puesto que la policía bonaerense les impidió el paso hacia el lugar de la reunión de presidentes, en donde tenían previsto protestar contra la instalación de la pastera.

Ahora la situación cambiaba ante el apoyo de José Mujica, el actual presidente uruguayo, quien señaló que había "decidido acompañar el consenso de los presidentes para que se pueda dar este paso", y que "hemos tenido un conflicto todavía sin resolver, pero apostamos a la buena fe del pueblo argentino". Además indicó que "teniendo contradicciones muy fuertes en nuestro país, a este presidente políticamente le cuesta el paso que da", asegurando que "sin pedir condiciones, y sin que nadie nos haya pedido condiciones, acompañamos por consenso para la unidad de América Latina". De hecho, el canciller uruguayo, Luis Almagro, también explicó de forma bastante difusa la posición de su país: "Acompañamos el consenso, pero (el presidente Mujica) no dijo que apoyábamos la candidatura. Hay un problema en la terminología. No existe votación ni abstención, sólo que ninguna parte se opone"[16].

El resto de los presidentes apoyaron a Kirchner, especialmente el brasileño Luiz Inacio Lula da Silva que le reconoció su experiencia, el conocimiento del continente y de las diferencias políticas e ideológicas que hay en Suramérica, señalando que era una etapa más del fortalecimiento de la UNASUR. Evo Morales recalcó la solidaridad de Kirchner con el gobierno y el pueblo boliviano, algo que nunca se va a olvidar, mientras que el presidente venezolano, Hugo Chávez, también apoyó la designación del argentino y manifestó estar "muy feliz por tal decisión que por consenso hemos tomado al fin. Bueno, nadie dijo que iba a ser fácil la unidad de Sudamérica como bloque político, que está destinado a ser una potencia pero solo cuando tengamos un camino mínimo unitario". Por último, el presidente chileno Sebastián Piñera, indicó que "la UNASUR debe fijarse y cumplir metas exigentes", para "fortalecer la democracia y derrotar el subdesarrollo". Además, indicó que "nuestro continente es bendito por Dios, pocos se pueden sentir tan orgullosos. Es un pueblo trabajador, con una historia que nos une y sobre todo, un futuro que tiene que permitir sacar lo mejor de nosotros. Lo importante no es sólo respetarnos sino lograr acuerdos"[17].

Lo que aún no está decidido es la compatibilidad de las funciones puesto que Kirchner es presidente del Partido Justicialista, diputado nacional y ahora secretario de UNASUR. El problema se plantea en que el artículo 10 del Tratado Constitutivo señala que "durante el ejercicio de las funciones, el Secretario General y los funcionarios de la Secretaría tendrán dedicación exclusiva, no solicitarán ni recibirán instrucciones de ningún Gobierno, ni entidad ajena a UNASUR, y se abstendrán de actuar en forma incompatible con su condición de funcionarios internacionales responsables únicamente ante esta organización internacional". Las dudas estaban si renunciaría a su banca como diputado o pediría licencia.

Volviendo al análisis del Tratado, en vista de dificultades pasadas en cuanto a la toma de decisiones, los países acordaron que todas las normativas de la UNASUR se adoptarán por consenso, y las decisiones se podrán tomar estando presentes al menos tres cuartos de los estados miembros. Los estados ausentes tendrán 30 días para adoptar una postura con respecto a los temas tratados. La toma de decisiones por consenso lo que trataba era abreviar y acelerar los tiempos y los trámites para que las determinaciones se adoptaran lo más rápido posible[18].

Con este Tratado se busca generar un espacio de consulta política, más allá que también, como hemos visto, presenta otros objetivos: "La concertación política entre los Estados Miembros de UNASUR será un factor de armonía y respeto mutuo que afiance la estabilidad regional y sustente la preservación de los valores democráticos y la promoción de los derechos humanos. Los Estados Miembros reforzarán la práctica de construcción de consensos en lo que se refiere a los temas centrales de la agenda internacional y promoverán iniciativas que afirmen la identidad de la región como un factor dinámico de las relaciones internacionales"[19].

Aquí también Brasil pretende oficiar de árbitro o de parte interesada según su conveniencia cada vez que se presentan dificultades para el tratamiento de determinados temas. De todos modos, es indudable que lo que quiere Brasil además de consolidar las democracias de la región, es la configuración de un espacio económico que pueda controlar, al mismo tiempo que pretende ser la voz cantante de la región en los distintos foros internacionales.

También se pretende entablar relaciones políticas y económicas internacionales con otros países y regiones haciendo valer la voz suramericana en el mundo incrementando su peso en las decisiones diplomáticas, por lo que el nuevo bloque de integración "promoverá iniciativas de diálogo sobre temas de interés regional o internacional y buscará consolidar mecanismos de cooperación con otros grupos regionales, Estados y otras entidades con personalidad jurídica internacional, priorizando proyectos en las áreas de energía, financiamiento, infraestructura, políticas sociales, educación y otras a definirse"[20].

Los Consejos constituidos hasta ahora han sido los siguientes: Consejo Suramericano de Desarrollo Social, Consejo de Defensa Suramericano, Consejo Suramericano de Salud, Consejo de Infraestructura y Planeamiento, Consejo Suramericano de Lucha contra el Narcotráfico, Consejo Energético de Suramérica, Consejo Suramericano de Educación, Cultura, Ciencia, Tecnología e Innovación y se ha aprobado el estatuto del Consejo Suramericano sobre el Problema Mundial de las Drogas.

El Tratado también busca la ampliación de la participación ciudadana: "Se promoverá la participación plena de la ciudadanía en el proceso de la integración y la unión suramericanas, a través del diálogo y la interacción amplia, democrática, transparente, pluralista, diversa e independiente con los diversos actores sociales, estableciendo canales efectivos de información, consulta y seguimiento en las diferentes instancias de UNASUR. Los Estados Miembros y los órganos de UNASUR generarán mecanismos y espacios innovadores que incentiven la discusión de los diferentes temas garantizando que las propuestas que hayan sido presentadas por la ciudadanía, reciban una adecuada consideración y respuesta"[21].

Por otra parte, se logra apreciar una apertura a otros países del continente como una forma de poder unir en el proceso de integración al resto de los países latinoamericanos: "Los demás Estados de América Latina y el Caribe que soliciten su participación como Estados Asociados de UNASUR, podrán ser admitidos con la aprobación del Consejo de Jefas y Jefes de Estado y de Gobierno. Los derechos y obligaciones de los Estados Asociados serán objeto de reglamentación por parte del Consejo de Ministras y Ministros de Relaciones Exteriores"[22].

Para ello serían requeridos algunos años en cuanto a la espera para poder participar junto con los estados suramericanos: "A partir del quinto año de la entrada en vigor del presente Tratado y teniendo en cuenta el propósito de fortalecer la unidad de América Latina y el Caribe, el Consejo de Jefas y Jefes de Estado y de Gobierno podrá examinar solicitudes de adhesión como Estados Miembros por parte de Estados Asociados, que tengan este status por cuatro (4) años, mediante recomendación por consenso del Consejo de Ministras y Ministros de Relaciones Exteriores. Los respectivos Protocolos de Adhesión entrarán en vigor a los 30 días de la fecha en que se complete su proceso de ratificación poro todos los Estados Miembros y el Estado Adherente"[23].

Los representantes de UNASUR gozarán en cada territorio de cada uno de los estados, de la inmunidad necesaria para llevar a cabo sus tareas pertinentes, lo cual era necesario por ejemplo en el caso de investigaciones por violaciones a los derechos humanos como lo ocurrido en Bolivia, en el oriente del país. Los idiomas oficiales utilizados serían el castellano, el inglés (por Guyana), el portugués y el neerlandés (por Suriname), y el Tratado podría ser denunciado por cualquiera de los estados miembros, aunque se suponía que tendría duración indefinida, siempre y cuando no decidieran cambiar el nombre nuevamente como lo habían hecho antes. Las diferencias que pudiesen surgir serían solucionadas mediante negociaciones directas. El Tratado entraría en vigor treinta días después de la fecha de recepción del noveno instrumento de ratificación, es decir, si nueve de los doce países ratificaban el Tratado automáticamente entraría en vigencia[24].

El fortalecimiento del diálogo político propuesto por UNASUR debería fortalecer la integración regional con criterio social y no solo económico. Aunque cabe señalar que incumbiría a la integración económica regional no solo eliminar o por lo menos disminuir las asimetrías regionales, sino también lograr el desarrollo social para superar las desigualdades sociales y reducir la pobreza y el desempleo.

Las organizaciones sociales en particular y la ciudadanía en general no han sido consultados sobre este nuevo proyecto, ni han participado en reuniones a pesar que se resalta que la participación ciudadana es importante y que la integración, como han realizado en oportunas declaraciones los presidentes es una "integración de los pueblos y para los pueblos". Sin embargo, a los pueblos no se los consulta, por lo que siguen sin establecerse mecanismos de participación y consulta que puedan servir a la sociedad para hacer oír sus voces. Por otra parte, el nuevo espacio geopolítico pretende seguir siendo una zona importante a nivel mundial, pero con autonomía propia para manejar su destino económico, social, cultural, ambiental, y estratégico.

Todos los estados suramericanos se han comprometido a vencer las diferencias ideológicas y personales para poder recorrer el camino hacia la integración regional en un solo bloque político, económico, cultural, social, ambiental y de infraestructura. Los consensos han sido y serán necesarios para la discusión de diferentes temas, pero se puede negar que el tratado haya sido resultado de una improvisación, puesto que en realidad es la continuación de la Comunidad Sudamericana de Naciones, a lo que se han sumado reuniones entre funcionarios de las cancillerías, más ministros de distintas áreas como la económica, la educativa y la de energía.

Si bien surgen muchas dudas sobre su implementación, sobre las herramientas para llevar a cabo los objetivos y sobre los recursos financieros disponibles, no se puede negar la importancia de haber llegado a la firma de este tratado como menciona Diego Cardona (2008): "Para comenzar, se trata del primer Tratado Internacional negociado y firmado en conjunto por la totalidad de los países suramericanos. Nuestros países han firmado tratados bilaterales, subregionales como los andinos o los del Mercosur, o a una escala mayor el Tratado de Cooperación Amazónica; pero es la primera vez que un documento de esta naturaleza se negocia y firma por todos y recibe un nombre dedicado a Suramérica como conjunto. En segundo lugar, es un Tratado que busca, por lo menos en los objetivos de largo plazo, un proceso de integración de toda la región, sin excluir la pertenencia futura de otros países latinoamericanos o caribeños. Cierto es que hay que amoldar las instituciones, los programas y proyectos, a los propósitos anunciados"[25].

Más allá de su importancia, hay que tratar de no generar falsas expectativas entre la población sumando proyectos irrealizables desde el punto de vista económico. Los plazos deben ser flexibles para que los objetivos se puedan realizar gradualmente. Los obstáculos y las dificultades estarán a la orden del día, pero no por eso se tiene que caer en un pesimismo que dificulte todo avance. Por el contrario, los desafíos deben servir para tener más fuerza y conseguir mejorar la calidad de vida de los ciudadanos suramericanos que se merecen aumentar sus expectativas sociales, económicas y culturales. Los mecanismos de cooperación y de integración se deben utilizar para la inserción internacional y mejorar la competitividad, incrementando el valor agregado en las exportaciones y dejando atrás el modelo agro exportador que tantas frustraciones y atraso han llevado a nuestras sociedades. El estado y el sector privado deben caminar asociados hacia una misma dirección, porque de esta manera se podría superar el atraso de la región y mejorar los índices económicos y sociales. Todos los ciudadanos de los países suramericanos reclaman y exigen superar el atraso económico y social. UNASUR tiene la oportunidad de poder responderles. Esperemos que no la desaproveche.

 

 

Comentarios finales.

El crecimiento de los movimientos internacionales de capital a fines del siglo XX y principios del XXI ha provocado diversos cimbronazos a las economías los países de América del Sur. La globalización financiera, la flexibilización laboral, deslocalización industrial y, la diversificación de nuevos bienes de consumo, han vinculado más fuertemente a todas las economías. De ahí que la estrategia de la región ha sido la integración regional con motivaciones políticas –la consolidación de la democracia, la resolución pacífica de los conflictos, el diálogo político, la presencia unificada a nivel internacional-, motivaciones económicas –la búsqueda de nuevos mercados para los productos, la mejora de la infraestructura, la integración energética- motivaciones sociales –disminución de la pobreza, distribución equitativa del ingreso, la baja en la tasa de desempleo-, y también de otro tipo como las culturales y las ambientales.

Los países han intentado a través de la firma del Tratado Constitutivo de UNASUR, una convergencia política y económica. Es decir, no solo se pretende aumentar el comercio interregional, sino que también ese acrecentamiento debe servir para mejorar la calidad de vida de los ciudadanos de los distintos países. Se intenta pasar de un modelo claramente exportador de materias primas a otro de exportaciones manufactureras con alto valor agregado que permita desplegar mecanismos autonómicos importantes en lo político y en lo económico. Los países buscan así acrecentar su poder de negociación internacional que ninguno de ellos, ni siquiera Brasil, puede lograr en forma aislada.

Por ello, la iniciativa brasileña de crear un área de libre comercio no solamente mostraba razones de índole económico, sino también geopolítico, puesto que Brasil presenta una identidad singular y específica en la región al tener las dimensiones de un continente y tener fronteras con casi todos los países de América del Sur. La idea brasileña del área de libre comercio que viene desde fines del siglo XX, pretendía proyectar su fuerza interna, su desarrollo económico hacia el resto del continente, para luego mediante un amplio incremento de los proyectos de infraestructura, llegar a los mercados de los países del sudeste de Asia, especialmente China.

Los cambios de nombres del bloque regional de países, la superposición de otros mecanismos, las crisis dentro de lo que actualmente es el Mercosur, no hicieron mella en el objetivo primordial de Brasil: proyectar hacia el exterior la potencia económica y política del país para obtener un mayor peso en los foros internacionales y en las decisiones económicas y políticas internacionales. Claro que para ello era necesario desarrollar económicamente el país a través de la modernización productiva, tecnológica y de infraestructura. Brasil necesita a la región para tener mayor peso en el ámbito internacional, por ello a pesar de los cambios de nombre, los objetivos siguen siendo los mismos.

UNASUR representa un nuevo intento de construir una identidad colectiva por encima de las nacionales, sin dejar de tener en cuenta estas últimas. La sociedad estratégica que propone debe construir una política interna y exterior que defienda los intereses estatales para el mejoramiento del bienestar de los ciudadanos de cada país. UNASUR debe servir no solo para aprovechar las oportunidades que se puedan presentar en las distintas organizaciones internacionales, sino también para mejorar el bienestar de la población. La mejora de la calidad de vida de los ciudadanos de los países que conforman la región, debería ser el norte, el anhelo, la meta primordial de la integración. Ya no basta con discursos huecos, con declaraciones vagas y generales: la ciudadanía reclama, demanda, exige, soluciones concretas.

La integración suramericana debe acrecentar las articulaciones económicas, financieras, de infraestructura y energéticas entre los países. Estas ventajas surgidas de una mayor integración se deben volcar a un mejoramiento de las condiciones obtenidas por el intercambio de bienes en el comercio internacional. Estas mejorías también deben volcarse hacia adentro de los países para fortalecer la democracia, para solucionar los conflictos sociales y parar cualquier hipótesis de conflicto entre los países. Esta integración tiene que servir para dejar atrás definitivamente el modelo exportador de producción primaria de una vez por todas y para siempre, puesto que a pesar de todos los discursos, programas, planes, declaraciones etc., aún no hemos podido superar esta etapa por otra con mayores exportaciones con alto valor agregado y producto de la investigación y desarrollo que pudiesen llevar adelante las distintas empresas nacionales.

América Latina en general, y América del Sur en particular, es la región del mundo con la peor distribución del ingreso entre sus habitantes, por lo que las posibilidades de superar este atraso histórico, son mayores en la medida en que la integración otorgue posibilidades ciertas de incorporación de valor agregado a los productos primarios, junto con un desarrollo industrial y de servicios, basados en el impulso de la ciencia y la tecnología por parte de los diferentes estados.

Pero no todo tiene que pasar por lo económico. Cuando se habla de "la participación ciudadana a través de mecanismos de interacción y diálogo entre UNASUR y los diversos actores sociales en la formulación de políticas de integración suramericana", se tiene que consultar a la población sobre sus pensamientos y opiniones, caso contrario queda siempre la idea en la sociedad que las discusiones y los acuerdos se realizan a puertas cerradas y con estricto secreto, mientras la ciudadanía asiste pasivamente a las decisiones tomadas desde los despachos oficiales.

Para finalizar, se puede mencionar lo señalado por Ricardo Lagos, ex presidente chileno (2002-2006), que aunque referido a toda América Latina en general, se puede acotar a Suramérica en particular. El ex presidente reconoció el desafío que se plantea en el futuro en cuanto a que "hay un conjunto de tareas al interior de nuestros países, pero también tenemos que avanzar entre nuestros países con un proceso de innovación y de acomodo; de innovación para llegar a los nuevos campos donde queremos integrarnos; de acomodo en aquellos ámbitos en los que ya hemos avanzado, pero que necesitamos fortalecer. Este desafío tiene que ver con nuestra capacidad de entendernos a partir de nuestras diferencias; comprenderlas, y no elevarlas a la categoría de una ideología sin sustento. Consideradas estas diferencias podemos avanzar más rápido en un proceso de integración del conocimiento, de la investigación, la ciencia y la tecnología y una capacidad emprendedora dispuesta a dar la principal batalla del siglo XXI: pasar del nivel de países de desarrollo intermedio a donde estamos llegando a aquellos que han dado el gran salto. (…) Podemos avanzar entendiendo las responsabilidades que todos tenemos en esta empresa común. Aquellos países mayores que tienen tal vez que entregar un poco más, aquellos países menores que tienen tal vez que ajustarse a las nuevas realidades. Pero todos teniendo claro que si no hablamos con una sola voz no seremos escuchados en este mundo global de grandes regiones"[26].

 

 

Bibliografía.

Cardona, Diego: El ABC de UNASUR: Doce preguntas y respuestas, en, Secretaría General de la Comunidad Andina, Revista de la Integración. La construcción de la integración suramericana, en; Www.comunidadandina.org. Lima, Julio de 2008, n° 2.

Faiella, María y, Luchetti, Javier: De Brasilia a Cusco: la Comunidad Sudamericana de Naciones, en; Décimo Encuentro Internacional Humboldt "El mundo como geografía". Rosario, Centro de Estudios Alexander von Humboldt, 13 al 17 de octubre de 2008.

Lafer, Celso; La identidad internacional de Brasil. Buenos Aires, Fondo de Cultura Económica, 2002.

Lagos, Ricardo: Integración o fragmentación de América Latina. Perspectivas, en, Lagos, Ricardo (Comp.); América Latina: ¿Integración o fragmentación?. Buenos Aires, Edhasa, 2008.

Luchetti, Javier: Un camino más hacia la integración en el sur de América: La Comunidad Sudamericana de Naciones, en; I Encuentro del Centro de Estudios Sudamericanos y III Encuentro del Centro de Reflexión en Política Internacional. La Plata, Universidad Nacional de La Plata, Instituto de Relaciones Internacionales, 27 y 28 de septiembre de 2007.

Luchetti, Javier: Unión de Naciones Suramericanas: Perspectivas comparadas frente al nuevo esquema de integración, en; Encuentro Internacional Pensamiento y Realidad: Ciencias Sociales y Relaciones Internacionales en la América Latina Contemporánea. Tandil, Universidad Nacional del Centro de la Provincia de Buenos Aires, Facultad de Ciencias Humanas, 22, 23, 24 y 25 de septiembre de 2008.

Luchetti, Javier: Comunidad Sudamericana de Naciones y Unión de Naciones Suramericanas: Perspectivas comparadas de la integración en América del Sur, en; XI Congreso Solar "Desde nuestro sur mirando a nuestra América. Un análisis en torno a sus aspectos genuinos hacia el bicentenario de las revoluciones americanas". Bahía Blanca, Universidad Nacional del Sur, 18, 19, 20 y 21 de noviembre de 2008.

Luchetti, Javier: De Cusco a Cochabamba: el recorrido de la Comunidad Sudamericana de Naciones, en; IV Encuentro del CERPI y II Jornadas del CENSUD. La Plata, Universidad Nacional de La Plata, Instituto de Relaciones Internacionales, 17 y 18 de septiembre de 2009.

Luchetti, Javier: Unión de Naciones Suramericanas: El nuevo esquema de integración, en; IV Encuentro del CERPI y II Jornadas del CENSUD. La Plata, Universidad Nacional de La Plata, Instituto de Relaciones Internacionales, 17 y 18 de septiembre de 2009.

 

 

Diarios.

Clarín. Argentina.

La Nación. Argentina.

Documentos.

Declaración del Cusco sobre la Comunidad Sudamericana de Naciones. III Cumbre Presidencial Sudamericana. Cusco, 8 de diciembre de 2004.

Declaración Presidencial y Agenda Prioritaria. I Reunión de Jefes de Estado de la Comunidad Sudamericana de Naciones. Brasilia, 30 de septiembre de 2005.

Declaración sobre Integración en el Área de Infraestructura. I Reunión de Jefes de Estado de la Comunidad Sudamericana de Naciones. Brasilia, 30 de septiembre de 2005.

Tratado Constitutivo de la Unión de Naciones Suramericanas. Brasilia, 23 de mayo de 2008.

Voluntad política para el desarrollo de estrategias energéticas. Decisiones del diálogo político entre los jefes de estado y de gobierno. Isla de Margarita, 16 de abril de 2007.

 

 

Sitios web.

Www.aladi.org.

Www.cepal.org.

Www.comunidadandina.org.

Www.pptunasur.com.

www.vanguardia.com.mx.



[1]Profesor de la Licenciatura en Relaciones Internacionales, Facultad de Ciencias Humanas, Universidad Nacional del Centro de la Provincia de Buenos Aires. El presente trabajo corresponde al proyecto de investigación "Políticas Exteriores Comparadas de América Latina, Regionalismo y Sistema Mundial (2005-2009/11)" SECAT-UNICEN.

[2]Declaración del Cusco sobre la Comunidad Sudamericana de Naciones. III Cumbre Presidencial Sudamericana. Cusco, 8 de diciembre de 2004.

[3]Declaración sobre Integración en el Área de Infraestructura. I Reunión de Jefes de Estado de la Comunidad Sudamericana de Naciones. Brasilia, 30 de septiembre de 2005.

[4]Declaración Presidencial y Agenda Prioritaria. I Reunión de Jefes de Estado de la Comunidad Sudamericana de Naciones. Brasilia, 30 de septiembre de 2005.

[5]Declaración de Cochabamba. Colocando la piedra fundamental para la Unión Sudamericana. II Cumbre de Jefes de Estado de la Comunidad Sudamericana de Naciones. Cochabamba, 8 y 9 de diciembre de 2006.

[6]Voluntad política para el desarrollo de estrategias energéticas. Decisiones del diálogo político entre los jefes de estado y de gobierno. Isla de Margarita, 16 de abril de 2007.